Qué es esto

Si ya definirse a uno mismo es tarea imposible, explicar una idea, una esperanza, un deseo común que muchas cabezas comparten pero pocas consiguen expresar, es como plantar a un hombre en la Luna.

Oh, espera, eso ya lo hemos hecho.

Back Seat Magazine (separado, con propiedad) no es un magazine propiamente dicho, no tiene fecha regular de publicación ni se apega a un tema concreto, a un patrón ni a un equipo de editores permanente. Back Seat nace creado por una servidora con más ilusiones que neuronas en la cabeza, pero respaldado por muchas más personas que piden tener una voz, imagino que como todo ser humano. Somos juventud, somos minoría social en todos los aspectos, apoyamos ideas que vienen desde lejos y de las que sólo un grupito selecto ha oído hablar en cada una de nuestras respectivas ciudades. Queremos contar las cosas como las vemos, llamar la atención sobre un problema olvidado, emitir una protesta, compartir conocimiento, flotar en un mar de diversidad donde, para variar, nadie especial decida quién puede hablar y quien se tiene que callar por no molestar a los de arriba.

Queremos estar todos de acuerdo; queremos debatir entre nosotros. Queremos llegar a conclusiones, mejorarnos a nosotros mismos y a los demás. Queremos ser parte del poco cambio que vemos a nuestro alrededor, con un poco de suerte hasta aumentarlo.

Queremos reír con los nuestros. Queremos llorar. Queremos discutirles argumentos a las personas que manejan hoy el cotarro, a los que consideramos dioses reencarnados en vida, y cuestionar su invulnerabilidad cuando es injusta. Queremos regocijarnos con lo que compartimos, porque lo compartimos pocos, aunque en internet parezcamos millones.

Somos un grupito variado, disperso y muchas veces ignorado, por ser jóvenes primero y diferentes además. Somos desorganizados y no tenemos medios, y cualquier intento de unirnos en una sola voz, para ver si así alguien gira por fin la cabeza, fracasa estrepitosamente una y otra vez hasta que nos resignamos a vivir la vida que nos han asignado, y la llama se nos apaga.

Pero precisamente por ser jóvenes somos tercos, y cuando alguien sugiere otro alzamiento recibe apoyos al instante sin importar cuántos no lo hayan conseguido.

Porque, ante todo, somos idiotas, y volvemos a lanzarnos. Somos Back Seat Magazine, y lo vamos a intentar. ¿Por qué? Bueno.

¿Por qué no?